El centro comercial Eastland de Victoria (Australia) desafió a Soft Play a crear un estilo dinámico y artístico que se integrara en la arquitectura existente. El resultado fue un espectáculo que llamó la atención y que no sólo se sumó al aspecto y la sensación del entorno, sino que también proporcionó un gran lugar para que los niños hicieran ejercicio mientras aprendían y se divertían.